Aún con accidentes, mexicanos usan pirotecnia para fiestas de santos

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TULTEPEC, México — Equipos empujan toros pirotécnicos por las calles de este suburbio en la periferia norteña de Ciudad de México. Tultepec es un lugar donde gran parte de la población fabrica pirotecnia y donde se ubica el mercado donde ocurrió una explosión de cohetes en diciembre causando una tragedia que cobró 42 vidas.
Los residentes de Tultepec fabricaron toros para celebrar el 8 de marzo la fiesta de san Juan de Dios, santo patrono de los fabricantes de pirotecnia.
“Hay que venerar a san Juan de Dios y hacer homenaje a los que fallecieron”, dijo José Guadalupe Gama, de 23 años de edad, quien comenzó a trabajar en el oficio familiar de la pirotecnia desde los 8 años.
Aproximadamente unas 30,000 personas trabajan tiempo completo en el negocio de la pirotecnia en Tultepec y los residentes locales dicen que seguirán trabajando aun después de la explosión en el mercado pirotécnico local — la tercera en 12 años.
Pero la tragedia reciente y un plan de honrar a los muertos con fuegos artificiales en la recién concluida feria nacional de fuegos artificiales causó preguntas incómodas para algunos en la sociedad mexicana y en la Iglesia Católica sobre el uso excesivo, y en muchos casos, a veces descuidado, de pirotecnia durante los días de fiesta y otras celebraciones como la Navidad. Los sacerdotes pudieron ofrecer pocas explicaciones para justificar el uso excesivo de pirotecnia, aparte del cariño por los fuegos artificiales en todas partes del país.
“Es una manera de expresar la alegría de la fiesta, es hacer ruido con cohetes, así como suenan las campanas, también truenan los cohetes”, dijo padre Hugo Valdemar Romero, portavoz de la Arquidiócesis de Ciudad de México. “Es una tradición muy antigua, todos los pueblos rurales de México la mantienen y zonas urbanas incluyendo la Ciudad de México”.
El uso de cohetes, que revientan con un desagradable sonido pero no alumbran el cielo nocturno, causa quejas en la ciudades mexicanas más grandes.
En las redes sociales, la gente a menudo se queja de que los cohetes que revientan y asustan a las mascotas, mientras que el ruido de los fuegos artificiales, en muchos casos reventados después de la medianoche en días festivos, no dejan dormir. Ese es el caso especialmente durante días de fiesta para los santos que reciben una fuerte devoción, como Nuestra Señora de Guadalupe -- santa patrona nacional -- y san Judas Tadeo, cuyos devotos viajan mensualmente a una parroquia del centro de Ciudad de México.
Los accidentes dan en que pensar. En 2013 un cohete lanzado al aire pegó contra los cables de electricidad y rebotó contra el suelo, este prendió fuego a otros artículos con pólvora, y desató una explosión en la cual 16 personas murieron y más de 100 resultaron heridas en el estado de Tlaxcala.
Pedro Arriaga, portavoz de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas en el estado sureño de Chiapas y párroco en la comunidad indígena de San Juan Chamula, recordó haber celebrado un bautismo donde algunos invitados entraron con un cajón de madera lleno de pirotecnia a una iglesia llena de velas prendidas y adentro rellenaron con pólvora tubos para lanzar fuegos artificiales.
Los residentes de Tultepec reconocen haber sufrido un estigma por tantos percances pirotécnicos, pero son optimistas y no quieren abandonar sus tradiciones locales.
“El espectáculo tiene que continuar”, dijo Édgar Carranza, mecánico local, durante la celebración de la fiesta de san Juan de Dios. “Estamos acostumbrados (al estigma) y la gente nos dice ‘que Dios los proteja’ ”.

© Arlington Catholic Herald 2017