Los inmigrantes indocumentados acuden a la iglesia para apoyo espiritual y legal

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A fines de febrero una pareja se puso en contacto con el padre Mauricio Pineda, vicario parroquial de la iglesia All Saints en Manassas. El padre los había casado hace unos años.

Las autoridades de inmigración habían detenido al esposo. Tenían un bebé de cuatro meses. No sabían qué hacer. Padre Pineda les dio el mejor consejo que pudo: confiar en Dios. Seguir orando fervientemente. Y él les prometió orar por ellos también.

La conversación fue una de las muchas de ese tipo de llamadas que padre Pineda, y muchos sacerdotes en la Diócesis de Arlington, han tenido durante las últimas semanas, especialmente en un momento en el cual se siente una aplicación más enérgica de las leyes de inmigración en el país. En tiempos de crisis personal, los inmigrantes que están en el país sin documentos están recurriendo en grandes números a sus iglesias pidiendo consejo espiritual y ayuda legal práctica a través de Caridades Católicas.

"He estado en este país 18 años y nunca había visto este tipo de presión y miedo", dijo el padre Pineda, originario de El Salvador.

"Mi preocupación es cuando visito a las familias", dijo padre Pineda. "Encuentro madres embarazadas. Tienen miedo de ir al médico. No quieren mandar sus niños a la escuela. Quiebra el corazón. Sufro mucho cuando veo eso".

Las noticias de las redadas se habían propagado entre los inmigrantes antes que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunciara que la nueva administración aplicaría con más fervor las leyes de inmigración existentes. En un par de documentos anunciando nuevas medidas, DHS ordenó al Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emplear 10,000 agentes más y dijo ampliaría las prioridades de deportación más allá de aquellos que hayan sido condenados por delitos violentos.

Las prioridades ahora incluyen a personas acusadas pero no condenadas por un crimen, a los que se hayan representado falsamente en cualquier asunto oficial ante alguna agencia gubernamental o cometido fraude, a los que hayan abusado de cualquier programa de beneficios públicos, a los que estén sujetos a órdenes de deportación pero no hayan salido del país y a los que presenten un riesgo a la seguridad pública, según el juicio del oficial de inmigración investigando el caso.

Los inmigrantes indocumentados que han estado en el país menos de dos años estarán sujetos a deportación expresa sin importar donde son capturados, y sin la protección debida tal como las audiencias en corte. La política anterior limitaba dichas deportaciones a los inmigrantes que tenían menos de 14 días de estar en el país y que fueran arrestados en un radio no mayor de 100 millas de la frontera.

ICE también esta planeando  hacer públicos los crímenes cometidos por indocumentados, anular las protecciones de privacidad y construir nuevas instalaciones de detención.

Muchos indocumentados que ya se habían acostumbrado a mantenerse bajo el radar, ahora están tomando precauciones extremas para evitar ser detenidos.

El Padre Hoyos, Director del Apostolado Hispano de la Diócesis dice que "hay mucha confusión entre las comunidades hispanas. Algunos están atravesando una situación realmente trágica.  Muchos tienen temor de ir al trabajo, al supermercado, a llevar a los niños a la escuela ... Llegan a mi oficina buscando ayuda y me dicen: 'que hago, Padre si se llevan a mi marido o a mis hijos o a mi esposa?'"

El magisterio social Catolico

El Padre Thomas P. Ferguson, vicario general y párroco de la Iglesia El Buen Pastor en Alexandria señaló lo siguiente;

En lo que se refiere a migración, la Iglesia coloca dos valores en la balanza: La dignidad de las personas y el derecho del Estado de pasar leyes justas.  "Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y cada persona tiene derecho de vivir en un lugar donde el y su familia puedan estar sanos y seguros y contar con todas las cosas fundamentales que se necesitan para vivir una vida humana decente.  Primero que todo:  seguridad personal, alimentación adecuada, techo y trabajo".

A la luz de esta enseñanza, La Iglesia ofrece apoyo espiritual y practico a los inmigrantes y a otras personas, dentro del marco del respeto a la ley.

Continúa señalando el Padre Ferguson:

"La Iglesia reconoce el derecho del Estado de proteger a sus ciudadanos y de proteger sus fronteras razonables y legítimas así como de velar por la seguridad de sus habitantes.  Por tanto las leyes migratorias en si mismas pueden ser buenas si realmente le permiten al Estado crear condiciones de seguridad y protección para los habitantes de una nación".

El gobierno también tiene la obligación de ser cuidadoso con la manera como aplica esas leyes, agregó.  No todas las personas indocumentadas deberán ser tratadas con igual prioridad para deportación.  No se debería separar a las familias. Se debería respetar áreas muy sensibles tales como los hospitales, los despachos médicos, las escuelas y las iglesias.  Se busca poner leyes justas en ejecución, pero de forma objetiva, humana y proporcional, agregó el Padre Ferguson.

Las respuestas a las necesidades practicas

La directora de programas para el Hogar de Servicios al Inmigrante de la diócesis, Brooke Hammond Perez, se había preparado para una audiencia numerosa para un taller que se había organizado recientemente para indocumentados de habla hispana, sobre sus derechos civiles y cómo crear un plan de emergencia .

Pero tenía sus dudas sobre cuanta gente iba a asistir al evento que tendría lugar en la escuela Holy Family en Dale City.  Ya se había observado una declinación en las clases de Inglés que ofrece el Hogar.  Para muchos, es sencillamente muy arriesgado salir de sus casas.

Sin embargo la asistencia supero las expectativas.  La concurrencia a un taller típico es de unas pocas docenas de personas.  Ese día, los presentadores les explicaron a más de 150 personas cómo prepararse para una redada:  aprenderse de memoria los números de teléfono de un abogado y de un familiar.  Firmar un documento de poder legal a favor de un familiar que lo represente en caso de deportación o detención, en todo lo relacionado con su casa, cuenta bancaria y  la custodia de sus hijos.  Si le hacen preguntas, no hay obligación  de decir nada a las autoridades, excepto su nombre.

Llevar siempre consigo documentos que prueben que ha estado más de dos años en el país.  Si usted responde preguntas sobre su status legal o lugar de nacimiento, incluso en una parada rutinaria de tráfico, esto podría llevar a la deportación en vista del objetivo de ICE de reanudar la colaboración con la policia local.

"Prácticamente la más mínima ofensa podría exponer a alguien si son llevados a corte", señaló Pérez.

Incontables personas han cruzado las puertas del Hogar en las últimas semanas en la esperanza de poner remedio a su situación legal.  Por ejemplo una salvadoreña de 33 años quien llegó hace dos años y consiguió trabajo en un hotel, solo para ser violada por su jefe.  O la mujer que había venido para escapar  de la prostitución forzada a la que la tenían obligada las pandillas en Honduras.

Muchos se preguntan por que estas personas no vienen en forma legal? "Bueno, porque no hay manera de venir legalmente. No les queda más remedio que escaparse", dijo la señora Pérez. 

Los abogados del Hogar hacen lo que pueden por los clientes .  En ambos casos citados, los dos calificaron para visas.  Los talleres como los que se imparten en el Hogar tratan de llenar los vacíos.

Normalmente, el Hogar imparte estos talleres en las iglesias;  ICE tiene la política de evitar aplicar la ley en lugares de culto religioso sin la previa aprobación de un oficial supervisor o bajo circunstancias que exigen acción inmediata.

ICE puede efectuar arrestos fuera de una iglesia, como fue el caso que sucedió el 8 de febrero en la calle frente a un refugio de hipotermia en la iglesia Rising Hope Mission Church en Alexandria.

El Padre Gerry Creedon párroco de Holy Family opina que "el pánico que tiene ahora la gente ha vencido toda resistencia  para asistir a talleres como el arriba mencionado".  A pesar de lo que dicen las noticias, agregó el Padre Creedon, "existe entre la gente un nivel de confianza  con su iglesia, que no lo tienen con ninguna otra institución ".

Apoyo espiritual en épocas de necesidad

Un feligrés de la Iglesia de St. John the Baptist en Front Royal vino hace 12 años a los E.U.  Trabaja en una granja y ha tratado inútilmente de conseguir su residencia legal.  Lo ha intentado varias veces a lo largo de los años.  No les ha hablado a sus dos hijos pequeños que son ciudadanos americanos, acerca del plan de emergencia que el y su esposa notarizaron la semana pasada. En caso que el y su esposa sean deportados, su hermano que es residente legal sería su guardián.

"Están todavía muy pequeños para entender lo que esta pasando", dijo, pero su esposa "pasa llorando todo el tiempo pues no quiere irse".

Este hombre cuyo nombre no se divulga dado lo delicado de la situación, está preocupado sobre todo porque no tiene documentación  que pruebe que el es el padre de los niños.  Pero no está dispuesto a permitir que el miedo le impida mantenerse activo en la iglesia.  La semana pasada se reunió con un grupo de líderes hispanos de la diocesis para participar en un grupo de oracion auspiciado por el Padre Hoyos.

El P. Hoyos señaló que la oración es crucial para los hombres y mujeres indocumentados  en estos tiempos de necesidad.

"Les decimos que tengan confianza, que sean parte de la iglesia, que confíen, que Jesus sufrió como están sufriendo ustedes ahora" afirmó el P. Hoyos y "cada vez que salgan, pidan la preparacion del Espíritu Santo. Recen y conserven la calma".

Traducción : Julia A. Jarquin 

© Arlington Catholic Herald 2017