{"id":104735,"date":"2025-03-04T15:34:18","date_gmt":"2025-03-04T20:34:18","guid":{"rendered":"https:\/\/catholicherald.com\/?post_type=article&#038;p=104735"},"modified":"2025-03-04T15:34:18","modified_gmt":"2025-03-04T20:34:18","slug":"el-desierto-lugar-de-encuentro-y-conversion","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/catholicherald.com\/es\/article\/en-espanol\/opinion\/el-desierto-lugar-de-encuentro-y-conversion\/","title":{"rendered":"\u201cEl Desierto: Lugar de Encuentro y Conversi\u00f3n\u201d"},"content":{"rendered":"<div id=\"bsf_rt_marker\"><\/div><p>Deuteronomio 26, 4-10; Romanos 10, 8-13; Lucas 4, 1-13<\/p>\n<p>Hemos iniciado nuevamente el tiempo de Cuaresma, un per\u00edodo en el que el Se\u00f1or nos invita a crecer en nuestra relaci\u00f3n con \u00c9l. Cada a\u00f1o, la Iglesia nos invita a caminar junto con Jesus en el desierto, un espacio de silencio y retiro que nos aleja del ruido y las distracciones del mundo para que, en la intimidad, podamos abrirnos a la transformaci\u00f3n del Esp\u00edritu y as\u00ed tener un encuentro intimo con Dios.<\/p>\n<p>Es en el desierto que Dios quiere hablarnos al coraz\u00f3n y enamorar nuestra alma. Como dice el profeta Oseas: \u201cYo la voy a enamorar: la llevar\u00e9 al desierto y le hablar\u00e9 al coraz\u00f3n\u201d (Os 2,14). Es un espacio de prueba, purificaci\u00f3n y transformaci\u00f3n, donde el alma, despojada de lo superficial, busca la fuente de la vida, como el pozo escondido del que habla El Principito: \u201cLo que embellece el desierto es que esconde un pozo en alguna parte\u201d.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas en el desierto<\/strong><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a Jes\u00fas hacia el desierto y all\u00ed se enfrenta a las tentaciones que todos nosotros enfrentamos en nuestro propio desierto: las pasiones desordenadas, la sed de poder y la b\u00fasqueda de la fama. Cada una de estas pruebas nos invita a reconocer y combatir aquellos vicios que nos alejan de Dios.<\/p>\n<p><strong>Pasiones desordenadas: &#8220;No solo de pan vive el hombre&#8221; <\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cuarenta d\u00edas de ayuno, Jes\u00fas siente hambre, y el diablo le propone convertir una piedra en pan. Esta tentaci\u00f3n nos recuerda que el hombre no vive solo de lo material, sino de la Palabra de Dios. Thomas Merton dice que \u201clas pasiones desordenadas son como ni\u00f1os peque\u00f1os,\u201d que, si no se disciplinan, terminaran domin\u00e1ndonos. El remedio para esta enfermedad es el ayuno, pues al experimentar un poco de hambre, recordamos que nuestra necesidad f\u00edsica es un reflejo del hambre espiritual que solo Dios puede saciar. Adem\u00e1s, el ayuno nos solidariza con los pobres, nos ayuda a disciplinar nuestros deseos y a reorientar nuestro coraz\u00f3n hacia la verdadera fuente de vida.<\/p>\n<p><strong>El poder y el dinero: &#8220;Solo a Dios adorar\u00e1s&#8221; <\/strong><\/p>\n<p>Satan\u00e1s tienta a Jes\u00fas ofreci\u00e9ndole todos los reinos de la tierra a cambio de adoraci\u00f3n. Esta es la trampa del dominio y la riqueza, record\u00e1ndonos que nuestra paz no se encuentra en el poder ni en los bienes materiales, sino en la confianza absoluta en Dios. La pr\u00e1ctica de la limosna es el ant\u00eddoto de este vicio ya que nos libera de la esclavitud del materialismo y nos orienta hacia el servicio al pr\u00f3jimo. Estamos llamados a darnos a los dem\u00e1s, no a apegarnos a los bienes terrenales.<\/p>\n<p><strong>La gloria y la fama: &#8220;No tentar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios&#8221; <\/strong><\/p>\n<p>El diablo desaf\u00eda a Jes\u00fas a arrojarse desde el templo para que los \u00e1ngeles lo salven, proponi\u00e9ndole as\u00ed la tentaci\u00f3n de la vanidad y el reconocimiento. Jes\u00fas, sin embargo, demuestra que la verdadera grandeza se basa en la humildad y en la adoraci\u00f3n sincera, sin buscar la<\/p>\n<p>aprobaci\u00f3n externa. La oraci\u00f3n nos ense\u00f1a a vivir en la verdad, reafirmando que nuestra identidad se sustenta en el amor de Dios y no en los aplausos del mundo.<\/p>\n<p><strong>Cuaresma: el camino hacia la purificaci\u00f3n y conversi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica nos ense\u00f1a: \u201cLa penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oraci\u00f3n, la limosna, que expresan la conversi\u00f3n con relaci\u00f3n a s\u00ed mismo, con relaci\u00f3n a Dios y con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s\u201d (CIC 1434). Estos tres medios se convierten en ant\u00eddotos poderosos contra la tentaci\u00f3n, ayud\u00e1ndonos a ordenar nuestros deseos, a profundizar nuestra relaci\u00f3n con Dios y a abrir nuestro coraz\u00f3n al pr\u00f3jimo. La Cuaresma se transforma as\u00ed en un tiempo propicio para la conversi\u00f3n y el crecimiento espiritual. No temamos el desierto; all\u00ed Dios nos espera con su poder creador, capaz de transformar la aridez en un jard\u00edn de vida: \u201cEl poder creador del Se\u00f1or vendr\u00e1 de nuevo sobre nosotros, y el desierto se convertir\u00e1 en jard\u00edn\u201d (Is 32,15).<\/p>\n<p><em>Se\u00f1or Jesus, gu\u00edanos de la mano en este tiempo de desierto espiritual para que podamos encontrar la paz que nuestros corazones tanto anhelan; esa paz verdadera que el mundo no nos puede dar, pues solo \u201cen tu voluntad est\u00e1 nuestra paz\u201d (Dante)<\/em><\/p>\n<p><em>De Loera es el director del Apostolado Hispano diocesano.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deuteronomio 26, 4-10; Romanos 10, 8-13; Lucas 4, 1-13 Hemos iniciado nuevamente el tiempo de Cuaresma, un per\u00edodo en el que el Se\u00f1or nos invita a crecer en nuestra relaci\u00f3n con \u00c9l. 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