En Virginia, cada año es un año electoral. Sin embargo, el contenido de la boleta del otoño de este año es muy poco común.
En la próxima elección (del 18 de septiembre al 3 de noviembre), las decisiones que tomemos determinarán el futuro de nuestro Estado de una forma sin precedentes. Además de las elecciones para el Senado de los Estados Unidos y el Congreso local, los votantes de Virginia decidirán sobre tres enmiendas constitucionales propuestas con consecuencias transcendentales.
Dos de los cambios propuestos a la Constitución de Virginia, a saber, la 1ª Pregunta de la boleta electoral (el aborto) y la 2ª Pregunta de la boleta electoral (el matrimonio) se refieren a conceptos fundamentales sobre lo correcto y lo incorrecto.
La 1ª Pregunta de la boleta electoral establecería el llamado “derecho fundamental” al aborto en nuestra Constitución estatal hasta el nacimiento y para “cada persona”, aun para los menores de edad. Esta enmienda pondría en peligro la salud y la seguridad de las mujeres y excluiría a los padres de las decisiones irreversibles y que cambian la vida de sus hijas menores. Protegería de consecuencias legales a “cualquier persona” que preste asistencia en un aborto. Al debatir la redacción de la enmienda constitucional propuesta, los legisladores rechazaron una propuesta para exigir que cualquier bebé nacido vivo después de un intento de aborto recibiera el mismo cuidado y tratamiento que cualquier otro bebé. La 1ª Pregunta de la boleta electoral es extrema, peligrosa, radical y horrorosa.
La 2ª Pregunta de la boleta electoral eliminaría de nuestra Constitución la definición de matrimonio como la “unión entre un hombre y una mujer” y la reemplazaría con “cualquier matrimonio legal entre dos personas adultas”. Afirmamos la dignidad de cada persona. También proclamamos la verdad de que el matrimonio, creado por Dios, es y siempre será la unión de un hombre y una mujer. El designio de Dios para el matrimonio, integrado en la esencia de nuestro ser, se estableció antes que cualquier nación, religión o ley. Somos llamados a honrarlo y a preservarlo. La unión conyugal entre un hombre y una mujer que se entregan por completo el uno al otro, es un vínculo único e irremplazable que es la base de la familia y la sociedad.
Dios es el autor de la vida y del matrimonio. Debemos proteger y preservar estos dones extraordinarios de Nuestro Creador. Como católicos, tenemos el deber sagrado de formar nuestra conciencia correctamente y en espíritu de oración y de votar NO por la 1ª Pregunta y la 2ª Pregunta de la boleta electoral.
La 3ª Pregunta de la boleta electoral restauraría los derechos de voto de las personas que han finalizado su período de encarcelamiento. Este asunto es cuestión de juicio prudente sobre el cual las personas de buena voluntad pueden estar en desacuerdo. Por medio del trabajo de la Conferencia Católica de Virginia, hemos apoyado constantemente y seguimos apoyando esta medida. En su propia evaluación de esta propuesta, los invitamos a considerar la enseñanza de la Iglesia sobre la participación en el bien común, la rehabilitación, la restauración, la misericordia y las segundas oportunidades, así como las veces que han presenciado el trabajo redentor de Dios en su vida y en la vida de quienes los rodean.
Se puede encontrar más información sobre las medidas anunciadas en las tres boletas electorales en los sitios web de la Conferencia Católica de Virginia y de nuestras dos diócesis. La votación temprana comienza el 18 de septiembre. El día de las elecciones es el 3 de noviembre.
Como nos recuerda el Catecismo, “Es necesario que todos participen … en promover el bien común. … Los ciudadanos deben cuanto sea posible tomar parte activa en la vida pública (Nos. 1913-1915). Por medio de la formación de la conciencia, la oración y el ayuno, que todos nosotros como votantes de Virginia nos preparemos para emitir votos que honren el don de la vida y a Jesús que es “el camino, la verdad y la vida” (San Juan 14:6).



