Cerca de 3.000 católicos desafiaron las inclemencias del tiempo para celebrar la herencia hispana con una misa y un festival en la Iglesia de San Antonio de Padua, en Falls Church, el 4 de octubre.
“Es un gran evento y una manera maravillosa de celebrar el domingo en familia y de estar en comunión con otras personas a las que tal vez no conozcamos”, dijo Justine Funes, una feligresa que asistió acompañada de su hermana menor.
Joel de Loera, director diocesano del ministerio hispano, señaló que eventos como este son importantes para fomentar la comunidad.
“Los católicos hispanos constituyen una parte muy significativa de nuestra diócesis, por lo que esta celebración no se limita a una sola parroquia o a una comunidad hispana en particular”, afirmó. “Es una oportunidad para que toda la diócesis se reúna”.
Esa fue una de las razones por las que asistió Jennifer Serrano. Ella colabora con “Rincón de Luz”, un ministerio para jóvenes adultos de la Iglesia de la Sagrada Familia en Dale City, y participó bailando en el escenario como parte de las actividades del grupo.
Sin embargo, el momento más especial para ella fue ver a su hijo de 4 años celebrar su cumpleaños. Emanuel Francisco Serrano iba vestido de pies a cabeza como San Francisco; tuvo la oportunidad de conocer al Obispo Michael F. Burbidge y bailó cerca del escenario junto a su madre.
“Fue un día divertido”, comentó el pequeño Serrano, quien disfrutó tanto de la misa como de las actuaciones de baile y de la experiencia de conocer diversas culturas.
La jornada comenzó con una misa oficiada por el Obispo Burbidge, ante una iglesia abarrotada de fieles.
Tras la comunión, De Loera expresó el agradecimiento de la comunidad hispana por la celebración, reconoció los desafíos que enfrentan los hispanos en el clima actual y aseguró al obispo Burbidge que cuentan con su apoyo en la campaña “Catholics Vote No” contra dos enmiendas propuestas a la Constitución de Virginia.
“Obispo Burbidge, es cierto que muchos miembros de nuestra comunidad hispana sufren debido a la situación migratoria actual; muchos de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes se están viendo profundamente afectados”, dijo.
“Pero, al mismo tiempo, queremos que sepa que parte de la herencia que nos transmitieron nuestros padres y abuelos es un profundo amor y respeto por la vida humana y por el matrimonio tradicional, tal como fue instituido por Dios”. Durante el festival se ofreció pintura facial gratuita y se repartieron productos de Paletería La Mexicana (paletas mexicanas de fruta fresca). Se podían comprar empanadas y pupusas, así como alfajores, que se agotaron rápidamente.
En el escenario se presentaron diversos artistas, entre ellos bailarines de danzas tradicionales bolivianas y los intérpretes de la danza mexicana del Toro. El gimnasio de la parroquia de San Antonio estaba lleno de castillos inflables e incluso contaba con un toro mecánico.
Participaron numerosos vendedores, incluida Vicky Mattza, feligresa de la Iglesia de San León el Grande en Fairfax, quien vendió joyas artesanales y ropa.
Mattza comentó que era la primera vez que asistía al evento y que, a pesar del clima, se alegraba de haber venido.
“Vemos gente de todo tipo de procedencias: niños grandes, niños pequeños y adultos. Esto significa mucho”, afirmó.
Shaffrey es directora diocesana de relaciones con los medios.











